Incluso
si se presenta a sí mismo como un simple monje, el
14º Dalai Lama no es sólo el líder espiritual
y temporal de los tibetanos, sino también un carismático
embajador de la paz.
En sus discursos durante sus visitas en cualquier parte
del mundo, enseña sobre valores fundamentales como
la compasión, la tolerancia y la no violencia, haciendo
así referencia a los tres principales objetivos perseguidos
en su vida, y con los cuales está comprometido activamente:
LA
PROMOCIÓN DE LOS VALORES HUMANOS
Su primer objetivo es, en tanto que ser humano, el de servir
a la humanidad y al mundo. El Premio Nóbel de la
Paz está convencido de que valores como la compasión
y la paciencia son la verdadera fuente de felicidad. Estos
rasgos no vienen necesariamente de una fe o de una práctica
religiosa. Todo ser humano lleva en sí el potencial
de la compasión y de la no violencia. Uno de los
objetivos del Dalai Lama es promover estos valores de la
compasión, la tolerancia, la bondad y la paz.
LA PROMOCIÓN DE LA
ARMONÍA ENTRE LAS RELIGIONES
Como monje budista y religioso practicante, el Dalai Lama
tiene también como objetivo el promover la armonía
entre todas las tradiciones religiosas. Todas las religiones
del mundo están fundadas en los valores éticos
de la compasión, el amor y la tolerancia. Porque
los seres humanos tienen aspiraciones y disposiciones varias,
es importante y necesario que haya diferentes religiones
en nuestro mundo. Una relación armoniosa entre las
diferentes tradiciones es posible gracias al respeto, a
una comprensión y a una estima mutua.
EL
BIENESTAR DEL PUEBLO TIBETANO
Como líder del pueblo tibetano, Su Santidad el Dalai
Lama se preocupa considerablemente por la difícil
situación del Tíbet. Es por esa razón
por la que obra incansablemente en pro de una solución
no violenta al problema tibetano. Durante sus viajes, durante
sus conversaciones con los políticos y los medios
de comunicación, el Dalai Lama insiste sobre la necesidad
de dar a los tibetanos el derecho a una verdadera autodeterminación.